Las Mujeres en la Sanidad

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Me gustaría compartir con todos y todas, mi experiencia en el mundo laboral dentro del sector sanitario español.

Cuando estudiaba medicina en la década de los noventa, ya éramos un 60% de mujeres en clase. Al empezar a ejercer, pocos años después, era obvio que los puestos de trabajo en los hospitales están cubiertos en gran medida por mujeres, entre ellas enfermeras, auxiliares, personal de cocina y limpieza, administrativas, y por supuesto un amplio porcentaje de médicos. Prácticamente sólo en el departamento de mantenimiento había más hombres que mujeres.

Ya en aquel tiempo prácticamente todos los jefes de servicio y de sección eran hombres, así como la mayoría de los puestos de Gerencia ¿qué pasaba con las mujeres de “mi generación”?. Éramos capaces de superar el elevado “númerus clausus” necesario para cursar medicina y de sacar adelante 6 años de universidad de una de las carreras más demandantes y con más horas de estudio y de prácticas ¿qué nos pasaba después? ¿Por qué nuestra presencia en puestos laborales de responsabilidad era casi anecdótica en una profesión en la que, claramente, éramos amplia mayoría?

Enseguida descubrí que tan pronto terminábamos nuestra formación especializada (ya con los 30 años cumplidos y sobrepasados en muchos casos) nos casábamos y teníamos hijos. Curioso que, aunque para ambas cosas, casarse y tener hijos, se necesita la implicación de ambos, hombres, y mujeres, el efecto sea tan distinto. Así, mientras ellos en su mayoría, además de su labor asistencial, empezaban a hacer investigación, a publicar y a hacer ponencias en congresos, nosotras, nos dedicábamos más a cuidar de la casa y de los hijos/as. ¿De quién era esa la decisión?

20 años después veo el resultado de aquellas elecciones. El número de publicaciones/investigaciones médicas en las que el primer autor es mujer, o en las que hay mujeres entre los primeros autores, es muy inferior al de aquellas en las que lo es un hombre. El número de ponentes femeninas en grandes congresos (y más si son internacionales) es también muy inferior. Por supuesto también es menor proporcionalmente el número de mujeres que tienen consulta privada frente al de varones. ¿De quién es esa la decisión?

Esta semana he vuelto a mi querida facultad de medicina por un tema administrativo después de 20 años, el porcentaje de mujeres en cualquiera de las listas de asignaturas del decanato era superior al de hace 20 años. No pude evitar preguntarme si ellas también serán tan “invisibles” profesionalmente (más allá de la labor asistencial) como hemos sido nosotras, pero sobre todo no pude evitar preguntarme: ¿de quién es esa la decisión?

Es obvio que, como mujeres, aún nos falta mucho camino por recorrer en el mundo laboral en general, pero ese camino es primariamente nuestra responsabilidad. Podemos y tenemos la oportunidad de vivir y trabajar en igualdad, ¡defendámosla!.

Dra. Fely Canorea